Los astronautas de la histórica misión Artemis II de la NASA se convirtieron en los primeros seres humanos en la historia en observar directamente y sin intermediarios robóticos la majestuosidad completa de la cuenca Oriental, un gigantesco cráter de impacto al que los geólogos espaciales suelen llamar el “Gran Cañón” de la Luna.
La tripulación dio por concluido el cuarto día de su travesía de 10 días de duración en las primeras horas de este domingo 5 de abril de 2026. De acuerdo con el panel de control oficial y en tiempo real de la NASA, la nave espacial superó la marca de los dos tercios de su viaje de ida, ubicándose a casi 200 mil millas (321 mil 869 kilómetros) de la Tierra y a solo 82 mil millas de la superficie lunar.
Rumbo a la zona de gravedad lunar
El equipo integrado por los astronautas estadounidenses Christina Koch, Reid Wiseman y Victor Glover, junto con el especialista canadiense Jeremy Hansen, entrará en las próximas horas en la llamada “esfera de influencia lunar”. En esta zona del espacio, la fuerza de gravedad del satélite comenzará a tirar con mayor fuerza de la cápsula Orion que la propia gravedad terrestre.
Si la navegación y los cálculos matemáticos no fallan, la tripulación estadounidense y canadiense romperá el récord de la distancia más lejana de la Tierra a la que haya viajado un ser humano en toda la historia. A diferencia de las misiones Apolo de las décadas de 1960 y 1970 que volaban a solo 70 millas de altura, la cápsula Orion pasará a poco más de 4 mil millas de la superficie en su punto más cercano. Esta altitud única permitirá a los tripulantes tomar fotografías completas de la circunferencia lunar y de ambos polos.
Ciencia, teléfonos inteligentes y pop en el espacio
Los tripulantes de Artemis II han recibido un exhaustivo adiestramiento en materia de geología para poder documentar a detalle los antiguos flujos de lava y los cráteres que vayan encontrando a su paso. Como dato sumamente curioso para los entusiastas de la tecnología, los astronautas están capturando imágenes espaciales utilizando teléfonos inteligentes comerciales que la NASA autorizó llevar a bordo por primera vez.
La jornada de trabajo en órbita arrancó este domingo con un desayuno de huevos revueltos y café, y los tripulantes se despertaron con las notas musicales de la canción pop «Pink Pony Club» de la cantante Chappell Roan. Con la moral a tope, el comandante de la misión, Reid Wiseman, calificó el viaje como una hazaña «hercúlea» que busca cimentar el terreno para la instalación de una base lunar permanente en el mediano plazo.