Por Juan Pablo Ojeda
El Gobierno de México formalizó este 29 de abril un acuerdo estratégico con la industria del acero, diseñado bajo el denominado «Plan México». Raquel Buenrostro Sánchez, secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, detalló que el objetivo central es incrementar el valor agregado de la producción nacional y sustituir importaciones mediante una coordinación integral entre el sector público y privado.
El esquema se estructura en tres ejes fundamentales: compras públicas, política industrial y financiamiento. El Estado utilizará su poder de compra para incentivar el consumo de acero mexicano, otorgando puntos y porcentajes de preferencia a proveedores que cumplan con estándares de sostenibilidad y contenido local. Estas acciones serán monitoreadas mediante mesas de trabajo interinstitucionales.
En el frente de política industrial, la estrategia se enfoca en la defensa frente a prácticas comerciales desleales y el desarrollo de proveedores nacionales. Este pilar busca equilibrar la balanza frente a la entrada de productos extranjeros, fomentando un ecosistema de producción que garantice la suficiencia de insumos para los grandes proyectos de infraestructura.
El componente financiero complementa esta política al ofrecer esquemas de crédito que condicionan el uso de acero local en proyectos de infraestructura pública. Con esto, se busca que el flujo de capital del Estado tenga un impacto directo en la dinamización de las empresas siderúrgicas que operan en territorio nacional.
Por su parte, la industria se ha comprometido a garantizar niveles óptimos de calidad, tiempos de entrega oportunos y competitividad en los precios. El sector de la construcción y vivienda, como principal cliente, deberá asegurar la incorporación de materiales de origen nacional en sus desarrollos, alineándose con las directrices gubernamentales de fomento a la producción local.
La presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó que el acuerdo es un mecanismo de beneficio multicausal. Al limitar la importación de acero mediante aranceles a países sin tratados comerciales, el gobierno prioriza que los insumos fabricados en el país tengan un mercado seguro y constante, fomentando el bienestar laboral y el crecimiento macroeconómico.
Este plan de sustitución no implica un cierre total al mercado global. La mandataria aclaró que los productos especializados que no se fabrican en México seguirán importándose bajo los cauces necesarios, permitiendo que la industria local se concentre en fortalecer su participación en los segmentos donde ya cuenta con capacidad instalada y competitiva.