Por Bruno Cortés
En San Lázaro, el tema de Venezuela encendió los ánimos y sacó una postura firme de Morena. Diputadas y diputados del partido en el poder rechazaron de manera tajante cualquier intervención militar de Estados Unidos en ese país y exigieron la liberación inmediata del presidente constitucional venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, al considerar que se trata de una violación grave al derecho internacional y a la soberanía de una nación.
Con un tono directo, la diputada Dolores Padierna Luna puso el acento en algo que suele parecer lejano, pero que tiene implicaciones muy concretas: las reglas básicas que evitan que los países más poderosos decidan por la fuerza quién gobierna a otros. Para Padierna, lo ocurrido en Venezuela no es un asunto menor, sino un acto de fuerza extraterritorial que rompe principios elementales del derecho internacional, como la inmunidad de los jefes de Estado y el respeto a la vida humana. Recordó que América Latina tiene una historia marcada por intervenciones y violencia, y advirtió que aceptar estos hechos en silencio sería repetir errores del pasado.
La legisladora subrayó que México, por mandato constitucional, se rige por los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos, los mismos que están plasmados en la Carta de las Naciones Unidas. En ese sentido, respaldó la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha insistido en que la política exterior mexicana debe privilegiar el diálogo, la cooperación y el respeto entre los Estados, sin simulaciones ni silencios cómodos.
El mensaje fue reforzado por la diputada María Magdalena Rosales Cruz, quien dejó claro que Morena, como grupo parlamentario, mantiene una postura unificada contra cualquier intervención militar en otros países, sin importar el pretexto con el que se justifique.
Desde una lectura más económica y geopolítica, el diputado José Narro Céspedes afirmó que detrás de las acciones del gobierno estadounidense hay un interés claro: el petróleo. Explicó, en palabras sencillas, que Venezuela concentra las mayores reservas de crudo del mundo, con alrededor de 300 mil millones de barriles, muy por encima de las reservas estadounidenses. Para Narro, lo ocurrido no es un operativo por la democracia ni por la seguridad, sino una forma de presión para obtener control sobre un recurso estratégico. Por ello, exigió no solo la liberación de Maduro y su esposa, sino también el retiro de las tropas estadounidenses del Caribe y el fin de las amenazas hacia otros países de la región, incluido México.
La diputada Marisela Zúñiga Cerón llevó la discusión al terreno de la democracia y los derechos humanos. Señaló que no se puede hablar de libertad ni de participación ciudadana cuando se usan las armas para sustituir la voluntad popular expresada en las urnas. A su juicio, la ofensiva militar encabezada por el presidente Donald Trump está muy lejos de buscar bienestar o combatir delitos, y más bien profundiza la violencia y la inestabilidad regional.
Zúñiga reiteró su respaldo a la postura del Estado mexicano y recordó que el derecho internacional obliga a respetar la soberanía, la integridad territorial y la independencia política de cada nación. También hizo un llamado a evitar una escalada de violencia en América Latina y a reconstruir las relaciones internacionales con base en el respeto a los derechos humanos.
Finalmente, Carolina Rangel Gracida, secretaria general de Morena, cerró filas con la presidenta Claudia Sheinbaum y reafirmó que México históricamente ha estado del lado de la autodeterminación de los pueblos. Señaló que las intervenciones militares no generan paz ni democracia, y que solo el diálogo y los acuerdos pueden ofrecer soluciones duraderas.
Así, desde el Congreso mexicano, Morena fijó una postura clara: la soberanía no se negocia, la democracia no se impone con armas y los conflictos internacionales deben resolverse con política, no con fuerza.