Nueva generación en San Lázaro: jóvenes listos para legislar

Por Bruno Cortés

 

Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política en la Cámara de Diputados, lanzó un mensaje que suena fuerte dentro y fuera del Congreso: la política mexicana necesita refrescarse. Durante la inauguración del Modelo Parlamentario Universitario del Tec de Monterrey en San Lázaro, el morenista reconoció que la clase dirigente actual “ya es de salida” y que es momento de preparar a la generación que tomará las riendas del país.

El tono no fue solemne, sino directo: para Monreal, mejorar el servicio público y legislativo ya no es solo una tarea del Congreso, sino un compromiso generacional. Explicó a los jóvenes que lo escuchaban en el Salón Legisladores —el corazón operativo de San Lázaro cuando hay recesos, visitas oficiales o sesiones de comisiones— que esta experiencia no es un simulacro cualquiera. “Hoy juegan a ser legisladores, pero mañana podrían serlo de verdad”, les dijo. Y lo dijo en serio: nadie en la Cámara puede ser castigado por sus opiniones, recordó, porque la libertad de expresión parlamentaria es parte del ADN democrático del país.

Más allá del discurso inspirador, hubo algo muy relevante: los temas que eligieron los jóvenes para simular su trabajo legislativo coinciden con debates reales que el Congreso tendrá que enfrentar pronto. No se quedaron en temas simples. Se metieron de lleno a posibles reformas a la Ley del ISR y del IVA, a discutir la modernización del Código Fiscal mediante facturación electrónica inteligente, y a revisar cambios en la Ley de Humanidades, Ciencias y Tecnologías para fortalecer innovación, IA y soberanía tecnológica. Incluso abordaron un tema de vanguardia: incluir la neurodivergencia y la inteligencia artificial dentro de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación.

Monreal reconoció que México sigue sin una legislación integral sobre inteligencia artificial, un vacío importante en un país donde la IA ya afecta empleos, educación, servicios públicos y hasta decisiones de gobierno. Por eso, dijo, es urgente que el Congreso dé ese paso. Y que sean los jóvenes quienes lo empujen no es casualidad; al final, ellos serán quienes vivan las consecuencias de lo que hoy se legisle… o de lo que se deje sin legislar.

El evento también sirvió para introducirlos a la formalidad del cargo: el diputado tomó protesta a las y los legisladores juveniles, recordándoles que, en política, las palabras también tienen peso legal y ético. Después eligieron Mesa Directiva, coordinaron grupos parlamentarios con nombres de colores —Azul, Rosa, Púrpura y Verde— y arrancaron su propia “sesión ordinaria”, con dictámenes en temas que probablemente veremos en el Congreso real dentro de meses.

Entre los asistentes estuvieron funcionarios clave de Servicios Parlamentarios y Formación Legislativa, así como autoridades del Tec de Monterrey. La presencia institucional subrayó que este tipo de ejercicios no son simples prácticas escolares: son la manera en que el Congreso abre la puerta al relevo generacional, un relevo que, como admitió Monreal, ya está tocando a la puerta.

Al final, detrás del discurso político y del ambiente solemne del Palacio Legislativo, hubo una idea clara: si el país quiere políticas públicas modernas —desde impuestos hasta tecnología—, necesita nuevas voces y nuevas mentes preparadas para entenderlas y debatirlas. Y ese relevo, al menos según Monreal, ya empezó a dar sus primeros pasos entre las curules.

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