Ricardo Monreal perfila árbitros electorales sin vínculos partidistas

 

Por Bruno Cortés

 

En la política mexicana, pocas decisiones pesan tanto como elegir a quienes van a arbitrar las elecciones. Por eso, lo que dijo el coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal Ávila, no es menor: el proceso para nombrar nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral debe garantizar perfiles con prestigio, preparación y, sobre todo, sin cercanía con partidos.

Dicho en términos simples, se trata de elegir a quienes van a vigilar que las elecciones sean limpias. Y ahí está el punto clave de la política pública: si el árbitro no es confiable, todo el sistema pierde credibilidad. Por eso, Monreal insiste en que los aspirantes no solo deben saber de temas electorales, sino también demostrar independencia real.

El legislador explicó que ya circula entre los grupos parlamentarios el proyecto de convocatoria para seleccionar a tres nuevos consejeros. Este documento define tiempos, reglas y requisitos, y en los próximos días se pondrá a votación en la Cámara de Diputados. Incluso, se ajustaron detalles como ampliar el periodo de registro, lo que abre más la puerta a perfiles interesados.

Aquí hay un tema importante que no siempre se explica: el INE no se construye solo con leyes, sino con las personas que lo integran. De nada sirve tener buenas reglas si quienes las aplican no son imparciales. Por eso, el llamado a evitar vínculos partidistas no es solo discurso, es una condición básica para que el árbitro funcione.

Monreal también se alineó con la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien pidió perfiles con autoridad académica y prestigio. Este respaldo muestra que, al menos en el discurso, hay coincidencia en la necesidad de cuidar el proceso.

En paralelo, el diputado abordó otro tema que sigue generando ruido: el llamado “Plan B” de la reforma electoral. Aclaró que todavía están a la espera de lo que resuelva el Senado, pero reconoció que la propuesta ha generado polémica, algo que, desde su visión, es normal en un Congreso plural donde las decisiones se construyen con votos, no con unanimidad.

Sobre la revocación de mandato, Monreal defendió que permitir que la presidenta se exprese no rompe la equidad. Su argumento es directo: la ciudadanía tiene criterio suficiente para decidir, y al final, los gobiernos se premian o se castigan en las urnas según sus resultados. Es decir, más que la narrativa, lo que pesa es el desempeño.

También hubo espacio para otros temas de coyuntura, como el incendio en la Refinería Olmeca, donde el legislador lo calificó como un hecho lamentable que deberá investigarse a fondo, y el posible apoyo a Cuba, que —aclaró— quedará a decisión individual de cada diputado.

En el fondo, lo que está en juego con la designación de consejeros no es solo un trámite legislativo, sino la confianza en las elecciones que vienen. Porque si el árbitro es cuestionado, todo el partido democrático entra en duda.

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