Por Juan Pablo Ojeda
El secretario de Hacienda, Édgar Amador, estimó que los subsidios fiscales para contener el alza en los combustibles no generarán un desequilibrio en las finanzas públicas, incluso en un contexto internacional marcado por el encarecimiento del petróleo.
Durante la Convención Bancaria 2026, el funcionario explicó que, si bien habrá una menor recaudación por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), esta caída se compensará con mayores ingresos derivados de las exportaciones petroleras.
El aumento en los precios del crudo —impulsado por la tensión internacional en Medio Oriente— ha llevado el barril por encima de los 100 dólares, lo que favorece directamente los ingresos de Pemex, cuyo balance forma parte de las finanzas públicas del país.
“Al final tenemos un efecto relativamente neutro”, sostuvo Amador, al recordar que en 2022, durante el conflicto entre Rusia y Ucrania, México enfrentó un escenario similar con impactos fiscales moderados.
El gobierno federal ha optado por reducir el cobro del IEPS a gasolinas y diésel como una medida para evitar que el incremento en los precios internacionales se traduzca en un golpe directo al bolsillo de los consumidores. Según Hacienda, este mecanismo busca proteger el poder adquisitivo de las familias, aunque implica un esfuerzo fiscal relevante.
Desde el sector financiero, Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México, advirtió que el principal riesgo está en el posible aumento de la inflación, derivado del encarecimiento de los combustibles. Aun así, estimó que el índice podría cerrar el año en torno al 3.5 %, en línea con las previsiones del Banco de México.
Por su parte, estimaciones de BBVA México apuntan a que el país dejaría de recaudar cerca de 38 mil millones de pesos por concepto de IEPS, pero obtendría ingresos adicionales por unos 53 mil millones gracias a las exportaciones de petróleo.
En este escenario, México podría registrar una ganancia neta aproximada de 15 mil millones de pesos, siempre que el conflicto internacional tenga una duración limitada. No obstante, el balance fiscal dependerá de la evolución de los precios energéticos y del tiempo que se prolongue la tensión geopolítica.
El análisis de Hacienda sugiere que, por ahora, el país cuenta con margen para amortiguar los efectos externos sin comprometer la estabilidad de las finanzas públicas, aunque el comportamiento de la inflación seguirá siendo un factor clave en los próximos meses.