Sheinbaum plantea facilitar diálogo entre Estados Unidos y Cuba

Por Juan Pablo Ojeda

 

La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que existen conversaciones para explorar si México puede fungir como facilitador en un eventual diálogo entre Estados Unidos y Cuba, en un contexto marcado por tensiones diplomáticas y una profunda crisis económica en la isla.

Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria explicó que la posibilidad de mediación no depende únicamente de la voluntad del Gobierno mexicano, sino también de la disposición de ambas naciones involucradas. “Hay pláticas para ver si es factible, pero depende de los dos gobiernos. No solamente de la voluntad del Gobierno de México, sino de la voluntad del Gobierno de Cuba y del Gobierno de Estados Unidos”, puntualizó.

Sheinbaum subrayó que cualquier acercamiento debe respetar el principio de autodeterminación de los pueblos, uno de los ejes históricos de la política exterior mexicana. En ese sentido, dejó claro que las condiciones para un eventual diálogo también estarían definidas por las decisiones soberanas que adopte el gobierno cubano.

En paralelo, reiteró que México continuará enviando ayuda humanitaria a Cuba, en medio de la aguda crisis económica que enfrenta la isla, situación que —según señaló— se ha visto agravada por las restricciones petroleras impuestas por Washington. La cooperación mexicana ha incluido envíos de combustible y apoyo en materia de salud, en línea con la postura del país de mantener relaciones diplomáticas activas con La Habana.

La posibilidad de que México actúe como puente diplomático no es nueva en la región. A lo largo de su historia, el país ha desempeñado roles de mediación en conflictos latinoamericanos, respaldado por una tradición de política exterior basada en la no intervención y la solución pacífica de controversias.

En términos políticos, la propuesta coloca a México en una posición delicada pero estratégica: por un lado, mantiene una relación comercial y de seguridad prioritaria con Estados Unidos; por otro, conserva vínculos históricos y políticos con Cuba. El equilibrio entre ambas agendas será clave si las conversaciones avanzan hacia un mecanismo formal de diálogo.

Por ahora, lo dicho por la presidenta abre la puerta a un posible papel diplomático de México en uno de los temas más sensibles del hemisferio, aunque todo dependerá de que Washington y La Habana consideren viable ese canal de comunicación.

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