Por Bruno Cortés
El consejero del Instituto Nacional Electoral, Martín Faz Mora, lanzó una advertencia que puede sonar muy técnica, pero que en realidad impacta directamente en cómo se organizarán las próximas elecciones del país. Su mensaje fue claro: juntar la elección judicial con las elecciones federales y locales de 2027 podría convertirse en un problema enorme para el sistema electoral mexicano.
Antes de reunirse con diputados en la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Faz explicó que el INE está planteando que la elección de jueces, magistrados y ministros no ocurra el mismo día que las votaciones tradicionales de 2027. La razón, dijo, no tiene que ver con temas políticos, sino con algo más básico: la capacidad real de organizar una elección tan compleja sin poner en riesgo todo el proceso.
Para entenderlo fácil, hoy las elecciones normales ya implican instalar miles de casillas, capacitar funcionarios, imprimir boletas, mover paquetes electorales y contar votos en todo el país. Ahora imagínese sumar otra elección completamente distinta, con nuevas boletas, nuevas reglas y cargos judiciales que la mayoría de la gente todavía no conoce del todo. Eso, según el INE, puede “estresar” al sistema electoral hasta un punto peligroso.
Martín Faz aseguró que el instituto ya hizo análisis técnicos y operativos donde detectaron riesgos logísticos y financieros muy altos si ambas elecciones coinciden. En otras palabras, el problema no sería solamente que el proceso se vuelva más complicado, sino también más caro y más difícil de controlar.
Y aquí aparece uno de los puntos más importantes del debate político. Desde el gobierno y sectores que impulsan la reforma judicial se ha manejado la idea de que hacer todas las elecciones juntas podría ahorrar dinero. Pero Faz contradijo directamente ese argumento. Según explicó, la concurrencia no generaría ahorros “de absolutamente nada”; por el contrario, elevaría los costos porque habría que duplicar muchas tareas operativas y reforzar toda la estructura electoral.
El consejero también dejó abierta la puerta a diferentes escenarios. Inicialmente se habló de mover la elección judicial solo algunos meses dentro de 2027, aunque ya existe otra propuesta para aplazarla hasta 2028. Para el INE, mientras más tiempo exista para organizarla, mejor.
El fondo del asunto es que México entraría en un terreno completamente nuevo. Nunca antes se ha realizado una elección nacional de jueces de esta magnitud, y dentro del propio instituto existe preocupación por el tamaño del reto. Desde cómo explicar a los ciudadanos por quién votar, hasta cómo contar millones de sufragios adicionales, todo implica nuevos costos y nuevas complicaciones.
Por ahora, el INE continúa haciendo cálculos sobre cuánto costaría realmente la elección judicial, aunque Martín Faz evitó dar una cifra concreta porque, dijo, todavía están trabajando distintos escenarios. Lo que sí dejó claro es que el organismo quiere convencer a diputados y fuerzas políticas de que apresurar el proceso podría traer más problemas que beneficios.